Transporte público… una tortura

Me saca de mis casillas tener que viajar en transporte público.  Yo quiero no contaminar y todo ese rollo solidario de dejar el coche en casa y usar el autobús, el tren o el metro.  Pero me niego en redondo hasta que los usuarios se eduquen.  En un lugar donde viajan decenas de personas encerradas por obligación en el mismo espacio durante un período de tiempo que siempre se hace más largo de lo deseado… NO SE PUEDE COMPORTAR UNO COMO SI ESTUVIERA EN SU CASA.  Pero la gente lo hace.  Habla a gritos por el teléfono móvil, habla a gritos con sus compañeros de viaje, pone la música de su mp3 o de su p*** móvil a toda pastilla para que todos sepamos la mierda de música que escucha… ¿No se dan cuenta de la impresión de maleducados, groseros, zafios o analfabetos que ofrecen?  Y para colmo exhiben ese comportamiento con orgullo, cuando lo que dan es un asco y una vergüenza espantosa.

Los niños… los niños sólo por serlo ya tienen derecho a dar por culo

con sus llantos y berrinches; sin embargo los padres se olvidan de su obligación de educarlos para comportarse en sociedad.  Y el transporte público es estar en sociedad.  Y luego las señoras de cincuenta y tantos con un móvil en la mano llamando a sus amigas… ¿no se dan cuenta de que me importa un carajo su vida y que no tengo por qué enterarme de sus miserias ni sus dolores?  Ya es un coñazo infame tener que aguantarlo en la sala de espera del médico, como para que también lo vayan contando a los cuatro vientos en el autobús.  Y luego tenemos, cómo no, a los ponipayos con su reggetón de los cojones a todas horas en todas partes a todo volumen… Lo siento pero no.

No pienso dejar mi coche hasta que la gente se conciencie de que ir en transporte público supone un mínimo de educación y civismo… eso que desde hace un tiempo no se enseña en casa, que es donde se tiene que aprender.

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2 comentarios to “Transporte público… una tortura”

  1. julian muñoz 22 Says:

    Me parece a mi que estas demasiado pendiente de lo que hacen los demas, y seguro que tu tambien haces cosas que a los demas molestan. vive y deja vivir que nadie somos perfectos. Tambien tengo que decir que con lo de los ponipayos tienes razon pero esos ni tienen educacion ni la tendran en la vida, gentuza.

  2. Querido “julian muñoz 22”, créeme si te digo que me importa un pimiento lo que hacen los demás; lamentablemente viajando en el transporte público y en las circunstancias a las que me refiero en mi post, me es imposible abstraerme de esos “demás”.

    No estoy diciendo que yo sea perfecta, pero te aseguro que procuro no molestar al resto de pasajeros que comparten conmigo un vagón de metro o un autobús.

    Eso sí, me alegro de que me reconozcas que al menos los ponipayos entran en ese club de maleducados del que hablo.

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